Hace tiempo presenté a una empresa, junto con un amigo, un proyecto relacionado con las redes sociales. Hablando un poco de todo, antes de ir al grano, salió el tema de la publicidad en Facebook, y de lo complejo que es para algunas marcas serias/prestigiosas  decidirse a invertir en ese soporte.

Hace poco, entré en esa red y empecé a entender… Esto es lo que vi:

Pedo en tu cara

¿Una solicitud de pedo en tu cara? ¿Qué empresa va a querer poner su imagen junto a una gilipollez tan grande?

Pedo en tu cara 2

Desde luego, esto en España, donde tenemos un concepto mucho más “informal” de la marca, quizá no nos llame la atención, pero, para los americanos, que son incapaces de, por ejemplo, poner logos en el suelo, esto es un pecado capital.

Yo, que soy un fiel creyente en la asociación de conceptos con sensaciones (lo que algunos llaman marketing sensorial o experiencial), no sé cuál puede ser la solución, pero, lo único que se me ocurre es crear filtros por contenido, para que las marcas más serias puedan invertir “tranquilas”, sabiendo que su imagen no se va a ver perjudicada por personajes, grupos o causas”raras”.

Ahora bien, lo que sí es un pecado es que un amigo se tire un pedo en tu cara…