bubble

El otro día me encontré con este genial artículo de Umair Haque, donde analizaba el fenómeno del social media y la “burbuja” que se había creado a su alrededor.

Haque habla de una “inflación relacional“, que, al igual que la inflación económica devalúa la moneda, devaluaría la palabra relación/amistad, y asegura que las relaciones reales se basan en la inversión mutua; una inversión en tiempo, conocimiento y atención que en el nuevo entorno ha dejado de ser necesaria.

Para sostener la existencia de esta burbuja, empieza comentando que las herramientas sociales no están creando beneficios económicos (algo con lo que no estoy de acuerdo) y que no han sustituido a los “gatekeepers” tradicionales, sino que los han potenciado.

Continúa diciendo que a pesar de que muchos dicen que la red se basa en relaciones de amor, hay también odio a partes iguales contra lo diferente. En esta misma línea, afirma, y creo que es algo en lo que muchos coincidimos, que éste es un sector muy “cerrado”, donde la gente se agrupa por intereses, de modo que 1.000 personas que comparten obsesión por las gafas de 1969 no son amigas, sino que, simplemente, comparten un interés común.

Son, por tanto, relaciones sin valor, que han llegado a convertir a los amigos/relaciones en un commodity. (Cada vez que leo esta frase me da un “algo”…).

Y, ¿cuáles son las consecuencias de esta inflación de relaciones? Tres, según Haque:

• No centramos nuestra atención eficientemente. Sí descubrimos lo que les gusta a nuestros contactos, pero no necesariamente aquello que nos aporta valor a nosotros.
• Invertimos en contenido de baja calidad (Farmville, Mafia Wars…)
• Internet se está debilitando como “fuerza del bien”, de modo que, mientras unos ven oportunidades para lanzar proyectos de microcréditos, otros se dedican a promover asuntos inútiles.

Uno de esos artículos que te hacen pensar, desde luego. Si queréis saber más sobre el autor, podéis seguirle en Bubble Generation y en Twitter.