
El otro día salí a correr con un amigo. Era la primera vez que corríamos juntos, y la primera vez que yo me lanzaba a por los 15 km. Yo siempre salía a correr “con lo puesto”, y me sorprendió que él llevaba una botella de agua y dos barritas energéticas. “Para qué quieres eso, a mí nunca me ha hecho falta!”, le dije.
A mitad de camino, me ofreció un trago de agua y uno de sus suplementos energéticos. “Esto te va a ayudar a terminar mucho mejor, ya verás”, me dijo.
Le hice caso, y efectivamente, acabé mucho mejor que cuando yo entreno, a pesar de que era bastante más distancia. Esto me hizo pensar cuán importante es “estar preparado“, y traté de extrapolarlo al plano profesional.
Habrá muchas empresas, muchas, que consigan sus objetivos incluso sin que sus responsables estén “preparados”, pero… ¿cómo de diferente sería la situación si lo estuvieran? Seguro que también “terminarían la carrera”, pero… quizá acabarían menos desgastados, lo que les permitiría empezar en mejor condiciones la siguiente. ¿No creéis?
Ésta es otra de mis reflexiones nocturnas, que a partir de ahora empezaré a agrupar en una categoría con ese nombre…
Recent Comments