
En el último Twittmad conocí a Marcos García, de Cucharete, un blog que hace críticas gastronómicas de restaurantes en Madrid. Además de sus comentarios semanales sobre restaurantes, esta vez se han lanzado a por el “fructífero” mundo de los vinos.
Si el viernes hablaba de los cambios en la publicidad y los consumidores, en este caso, aunque no tengo tiempo para profundizar (cosas del master…), quería mostrarlo con este ejemplo.
Una agencia o un departamento de prensa de una firma de vinos decide promocionar una nueva marca. El público objetivo es el “mercado rosa”, el “mundo gay”, con un poder adquisitivo y nivel cultural medio-alto:
- Opción 1: enviar notas de prensa para su publicación en medios de comunicación.
- Opción 2: organizar una fiesta para “famosillos”, caras conocidas y prensa de dudosa reputación…
- Opción 3: organizar una fiesta en la que, para poder acudir, el invitado debe escribir un post comentando la iniciativa…
Sí, la primera es la tradicional, la clásica… no nos vale para el mundo “gayer”, que dirían aquellos. La segunda no está nada mal, pero quizá no sea lo más adecuado para una marca de vino que quiere tener un posicionamiento de prestigio…
Pues sí, la gente de Vino Gay ha sabido ver hacia dónde evolucionamos. Organizar una fiesta a través de Cucharete, que poco a poco se está convirtiendo en un referente de la gastronomía madrileña, en la que cada invitado actúa como propagador de la marca y del evento… no tiene precio.
Las cifras hablan por sí solas: hasta el momento, en el post donde se anuncia el evento, hay 272 comentarios, o lo que es lo mismo, 272 invitados que “anuncian” el evento en su blog. A ello habrá que sumarle las “secuelas”, las crónicas del día después, el disfrute de los premios… el impacto será considerable.
En fin, que me parece una iniciativa genial, y, aunque me va a ser imposible asistir, creo que éste sí es el camino por el que va a ir el mundo del marketing y la publicidad en el futuro. Enhorabuena Vino Gay, enhorabuena Cucharete!
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